Buenas a todos:
Llevo cuatro años siendo Jefe de Estudios del IES Hermanos Medina Rivilla de Bailén. En estos cuatro años me ha dado tiempo a conocer con bastante profundidad los entresijos del funcionamiento de los centros.
(Creo que ya digo en la entrada anterior, y, si no, lo digo ahora) Estimo necesario que los cargos directivos sean rotativos, por diversos motivos, pero el principal es el alejamiento del profesor de base de los verdaderos mecanismos y dinámicas que determinan el funcionamiento de los centros: cosas como el porqué de los horarios, los desdobles, las discrepancias en las medidas educativas ante ante conductas disruptivas, trabajo con entidades externas como Servicios Sociales Comunitarios, etc.
Es cierto que, en mi equipo directivo, se trabaja realmente en equipo y que participo de la mayoría de las decisiones que se adoptan en el centro y en la mayoría de aspectos de su funcionamiento. De hecho, en los encuentros que se hacen a principio de curso de los directores con el equipo de inspectores soy el único, o casi el único, jefe de estudios que asiste a esas reuniones. Quizá por la máxima de Bertold Brecht de que mil ojos ven más que dos.
Sin embargo, hay aspecto que todavía quedan ocultos en el trabajo de jefatura respecto al de dirección que dependen de la gestión de muchos de las cuestiones más dificultosas: la relación con las instituciones y la inspección educativa, la gestión económica, la organización del centro (desde ya digo que busco formas en las que se redemocraticen los claustros), la relación con las AMPA, etc.
Son estos aspectos sobre los que quiero profundizar, sobre todo, no tanto por ambición personal, sino para poder ayudar a la mejora de mi centro y al trabajo de mi director.
Por otro lado, entiendo la dirección como un proyecto de transformación de un centro, de mejora continua y de ayuda a uno de los principios fundamentales del sistema educativo público: la lucha contra la desigualdad social.
No querría ser director de cualquier centro ni a cualquier precio, sino exclusivamente de uno en el que mi equipo estuviera en la misma línea que yo y el claustro del centro participara, al menos en su mayoría, de esa idea de transformación.
Creo que una buena idea sería luchar contra esta imagen de la educación:
Salud a todos
